Bueno, pues una vez coronado el ecuador de la carrera, nos disponemos a hacer una de las etapas más duras, aunque no muy larga, de todo el raid.

A las 07:30, ya vestidos y en orden, nos puso el desayuno Mohamed, el dueño de nuestro Riad, en nada menos que un mirador espectacular que tiene su casita apuntando a las dunas de Erg-Chebbi , desde donde pudimos disfrutar de un amanecer inolvidable, y de un café con unos frutos, mermeladas, tortas y demás dulces propios de la cultura culinaria marroquí, la cual me dejaba mas fascinado día a día según íbamos avanzando por sus tierras, pueblos y gentes.

A las 08:30, ya despedidos de Moha y en el coche, nos fuimos al campamento para que nos dieran la salida a eso de las 09:45, hora en la que saliamos por dorsal. Mientras  esperábamos en el paso de Salida nos juntamos con Albert y Miguel nuevamente para hacer la ruta juntos. Allí mismo nos dieron la desagradable noticia de que las gasolineras mas próximas no tenían combustible ya que estaban otros cuatro Raid participando , aparte del equipo oficial de KTM probando las motos 2017, y se había acabado todo lo bebible para nuestros pequeños. Si necesitábamos repostar teníamos que hacer 75kms extras. Así que calculamos lo que llevábamos y lo que nos quedaba en el deposito y nos salían las cuentas para poder hacer la etapa sin repostar hasta el día siguiente.

etapa cuarta

Iniciada la etapa, llegamos a uno de los Oais o palmerales mas grandes del desierto de Marruecos. Se llama Risani, es un paraje sin igual, ya que en medio de piedras, dunas y pocos arboles, emerge un palmeral espectacular con lagunas y charcas a sus lados. Rodeadas por cultivos propios de una vega de la región española de Murcia. Pasado este bello paraje, y con mucho cuidado por la alta población viandante de niños y mayores por la carretera  llegamos al primer control de paso, el cual nos hacia ir por una ruta de navegación, rodear una montaña con una fortaleza espectacular dentro de ella (se llama la Momia) y regresar por pistas paralelas hasta la carretera para que 2 kms mas adelante volver a salirnos de esta por la izquierda y coger la parte fuerte del día, es decir, nos teníamos que hacer etapa de navegación extrema en un perímetro de 60kms de largo por 60kms de ancho, en la que solamente ocupaban esas extensiones, una antena de comunicaciones a lo lejos y después de girar unas dunas y otro Oasis que se veía al final.

Palmeral

Así que empieza lo entretenido. Una vez metidos en harina, nos dimos cuenta de que la zona tan escarpada por la que circulábamos nos hacia perder el relieve del terreno y por lo tanto tuvimos un par de sustos ya que cogimos una piedra muy grande en el centro del coche que abollo el cárter, y por otro lado, otra piedra nos jugo una mala pasa, abollándonos la llanta derecha… ¿Qué queríamos? estábamos en el desierto con un cochecillo, es lo menos que nos podía pasar, pero… lo mejor estaba por llegar.

Tua¡reg

Una vez concluida la mitad de la etapa en medio de esa estepa, y habiéndonos parado a comer los cuatro debajo de un árbol, creo que el único que había por allí, un poco de Pan tumaca, un chorro de vino de la bota de Miguel y unas barritas energéticas nuestras, y de paso repostar al panda con el Jerry can, nos fuimos al segundo control de paso, empezaba la parte entretenida del día, la etapa de velocidad media que llegábamos seguros de que la íbamos ha hacer genial Una vez ya verificado el coche que todo estuviera bien , continuamos la etapa y nos dirigimos al final de esa estepa donde había que llegar a un palmeral y tomar el camino de la derecha medio oculto, y tanto que estaba, estuvimos un rato dando vueltas para adelante y para atrás varios pandas hasta encontrar la X que marcaba el lugar de paso hacia ese bello Oasis.

Pasado el paraje, continuamos otra tirada para poder llegar al ultimo CP que era nada mas y nada menos que un Gran Oued de 400mts de largo, el cual estaba muy blando y era de paso obligado para todos los 4×4 porque los 4×2 se podían coger un camino alternativo, para no atascarse mas de la cuenta. Así que ala, allí que fuimos y nos echamos adelante para cruzarlo, la situación fue la siguiente: según nos dio el paso de salida, salimos y rápidamente un giro a la izquierda te metía en todo el “fregao”. Así que sin vacilar ni un segundo, di gas a fondo en primera y con la tracción metida para poder superarlo, y lo pasamos, vaya que si lo pasamos, pero sin problema alguno. Aquí nos dimos cuenta nuevamente de las facultades de este coche, es increíble por donde puede llegar a pasar y lo que es capaz de superar… pero eso si, se nos puso un poco candente el puchero de expansión, un susto que no tuvo mayor repercusión porque para eso lo habíamos preparado previamente en Madrid (Buen Refrigerante y buen electroventilador)

paso

Después de esto ya sólo quedaba encontrar la carretera pocos kms más adelante y girar a la izquierda para llegar 30kms después al pueblo en cuestión, Tazoulait, pero antes teníamos que parar a repostar porque sino al día siguiente íbamos a tener un problemilla de alimentación. Así que paramos en la gasolinera anterior al campamento, junto con otros 90 coches, es decir, tardamos como una hora y media en que nos tocara rellenar combustible. No hubo problema, pasamos el rato charlando y conociendo a más participantes con los que no habíamos coincidido hasta la fecha.

Ya en el campamento revisamos un poco el coche, volvimos a montar la tienda y nos juntamos un rato con el Sevillano y su hijo, un tío majísimo que nos estuvo contando que quería montar un club de pandas en Andalucía y hacer lo mismo que nosotros hacíamos por marruecos pero en las tierras Andalusies, a lo que le dijimos varios que por favor se acordara de nosotros y nos tuviera informados, para poder estar en alguna de las rutas que pudiera organizar. También le estuvimos preguntando un poco por como iba tan suelto su Pandita, a lo que nos contesto que llevaba algunas mejoras casi inapreciables, pero que al coche le daba algo así como un 45% mas de potencia, por lo tanto un desahogo tanto en carretera como en campo.

Ya entrada la tarde noche, nos fuimos a tomar unas cervecitas con nuestros panchitos de rigor, Miguel, Albert, Miguel y yo, los cuatro, para comentar el día y de paso conocernos mejor.  ¿Qué mejor sitio para sentarnos que una de esas mesas bajas con cojines que nos pareció acogedora frente a ese aire que se levantaba cada tarde desde hacia dos días?

 

Ya después de la cena que compartimos, esta vez con nosotros cuatro, se sento Quim y Mercé para contarnos sus vivencias. Fuimos al briefing de cada día donde nos avisaron que llegaba la etapa mas dura, en cuanto a esfuerzo mecanico del coche se refería, porque serian casi 260 kms de mucha piedra y caminos del desierto muy rotos… no se equivocaron no…

Esa noche dormimos algo peor que la anterior, entre otras cosas porque el colchón ya no aguantaba el aire ni una hora y porque cerca de nosotros estaba un participante con grandes dificultades nasales durante toda la noche… JODER COMO RONCABA EL BICHOO.