Son las 08: 00 de la mañana y me levanto de la cama después de llevar un rato despierto y un poco inquieto por la intriga, nervios e ilusión de que hoy empieza lo que, para mí ha sido una aventura de preparación durante los últimos 9 meses.  Llenos de retos. Desde comprar el coche, hasta prepararlo, consiguiendo todos los materiales y piezas necesarios para que este reto doble se cumpliera, y tuviéramos las menos averías o problemas posibles unas vez allí, en Marruecos. Con la boca del estomago medio cerrada, decido ponerme un café con una tostada y a la vez termino de cerrar la bolsa de viaje para los próximos 10 días aproximadamente.

A las 09:00 me despido de mi mujer, Sandra y de mi segunda vida, Jaime, al que dejo entre lagrimas porque no me puede acompañar. Ya que se ha puesto malito el día de antes y no va a poder venir a despedirnos al Paseo de Camoens, pero para contentar su desazón y por supuesto el mío, le prometo que le traeré una medalla si gano y  entregaré en su nombre los dos coches que me dio días antes, para que los dejara a los niños de la escuela que visitaremos en la tercera etapa.

A las 09:20 llego a Mejorada, donde tengo el coche guardado a la espera de su nueva travesía, en casa de mis padres; estos están más ilusionados y nerviosos que yo porque también han sufrido y vivido conmigo estos últimos meses más intensamente, ya que los he hecho muy participes de nuestro desafío africano invitándoles a colaborar en todo lo que me pudieran ayudar y así lo han hecho (os quiero). Cuando ya abrimos el garaje y cargamos mi macuto en el panda, que parece que ya no entra nada más, me dispongo a arrancarlo y en ese momento decide que no se quiere poner en marcha porque le parece mejor quedarse al resguardo del frio de esa mañana, SUSTAZO para mi, porque me pongo como un flan y a esto se le añade a los de mi alrededor preguntando¡¡ que pasa que pasa….??!! , “dejadme por favor, tengo que mirar a ver porque no arranca”; con la paciencia más calmada me acuerdo del famoso cablecito de la bobina que nos dejo el coche parado en Zaragoza el día que lo compramos y me tiro a por él, “aquí estas suelto como aquel día!!”, le conecto de nuevo, y BBRRRRRRUMMMMMMM!!, arranca enérgico y deseoso de echarse a la carretera, de momento. Poco después, a eso de las 10:00 llego a casa de Miguel, quien ya me estaba esperando en la puerta, “que pasa llegas tarde me dice”, le digo “anda, carga el coche de lo que queda de herramienta y tus cosas y vámonos para Madrid que ahora te cuento…”, se queda de piedra, porque dice que eso no debería pasar, pero claro esto es un coche de hace 25 años y con una tecnología lejos de la calidad de ahora… por eso esas averías y por eso se reparan con un alicate universal.

Sobre las 11:00 llegamos al Paseo de Camoens y a los primeros que nos encontramos fueron a Ángel y a Eva que nos abordaron desde el paso de cebra par darnos sus mejores ánimos y deseos de buen viaje (muchas gracias) ya que no se podían quedar más tiempo. Se los recogimos y continuamos hasta llegar a las carpas de las verificaciones de la organización de PANDA RAID  donde teníamos que volver a desarmar el coche por dentro,  para pasar todos los controles y así poder coger la documentación oficial del raid y el Roadbook, que nos acompañará durante todo el viaje. Una vez pasados los controles y con los adhesivos del número 31 en la mano aparcamos detrás de una caravana de pandas en triple fila dispuestos a darlo todo en Marruecos, previo a la salida que nos dieran ese mismo día a las 13:00.  Mientras esperábamos y decorábamos el coche con los vinilos publicitarios de la organización empiezan a llegar los primeros amigos y familiares para desearnos buena aventura y para despedirse. Como regalo de agradecimiento a todos y cada uno de ellos, les dejo un bolígrafo para que por favor me escriban, dediquen o simplemente firmen el capó del coche, ya que todos en mayor o menor medida me han estado escuchando y aguantando en estos meses hasta llegar el día “D” ; poco a poco también llegan más panditas,  para así completar la caravana de nada menos que 218 coches que pretendemos cruzar el estrecho y cumplir con nuestro particular sueño.

Firma pizarra

A eso de las 12:45 nos dan el primer briefing de la organización desde el camión oficial del raid, con un megáfono nos llaman, para darnos las primeras instrucciones y decirnos que en 5 minutos se da la salida….

5, 4,3,2,1 gooooo!!!, Salida del Panda Raid 2016, arranquen motores, nos vamos!!!!

Nos despedimos rápidamente de todos o casi todos, e incluso de los que acaban de llegar porque no han podido antes y nos montamos en el coche, salimos poco a poco y rápidamente empezamos a tomar la salida por ese pórtico hinchable de color rojo, que mas adelante veremos día a día en cada inicio y fin de etapa. Una vez pasado ese barullo y en caravana saliendo ya hacia el templo de Debot y dejando atrás a todos con ilusión y emoción, nos topamos con los últimos que han venido Ismael y Estibaliz que casi no los vemos y que de refilón salieron entre los coches aparcados para desearnos suerte.

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Ya en carretera abierta y por la A4 aquello parecía algo surrealista, estábamos embarcados en lo que ya es una realidad y que teníamos que luchar por llegar a ella, uno detrás de otro, íbamos los Panditas camino de Algeciras porque al día siguiente, el domingo día 6 había que tomar un ferry a las 07:30 así que no podíamos dormirnos en los laureles porque a 100km/h nos quedaban algo así como 8 horas de viaje hasta el destino y varios reportajes de combustible y… quien sabe, no sabemos si alguna cosa mas de extra.

A las 20:30 pasadas llegamos a Algeciras, cansados y con 700kms a la espalda, nos fuimos al hotel que reservamos allí, cerca del puerto para descansar y prepararnos para el día siguiente, al Pandita lo dejamos dormir calentito en el garaje junto con sus otros compis de viaje que poco a poco llenarían todo el emplazamiento.

garaje